Los Diarios Delfín - Nº 9
PAZ Y ALEGRÍA CON LAS BALLENAS FRANCAS AUSTRALES
por Celia Fenn


Traducción: Paloma Fernández Fernández. artesyoficios@arnet.com.ar
Sábado 5 de Agosto
12.00am
Rocky Bay, Western Cape
Sudáfrica
Hoy fue uno de esos días perfectos de finales de invierno. Tras una semana de mal tiempo con lluvia constante, ¡salió el sol y el tiempo fue glorioso! Las ballenas también salieron a disfrutar del sol invernal.
En la carretera costera me encontré con una manada de unas ocho ballenas francas australes, así que pasé como dos horas con ellas. Iban remontando la costa lentamente, por lo que empecé a moverme con ellas. Iba esperándolas en el auto o conduciendo por delante de ellas, para dejar después que me adelantaran nadando y repetir el proceso.
Saqué cerca de 500 fotos de ellas jugando en el agua justo detrás de la rompiente (¡maravillas de la tecnología digital y de las tarjetas de gran capacidad!).
Quisiera compartir alguna de esas imágenes con ustedes.
Al meterme en esta energía tan juguetona y maravillosa, me resultó casi imposible creer que al otro lado del planeta haya gente en Guerra matándose los unos a los otros. Aquí todo está pacífico, alegre y divertido: ¡esto es un paraíso de cielos azules, mares turquesa y cetáceos bellos y magníficos! Las “Ancianas”, como las llaman los maoríes, siguen sabiendo cómo crear Paz y Amor en el Planeta.



En estas imágenes pueden ver a una de las ballenas revolcándose juguetona sobre su lomo para tomar el sol en la panza.


¡Algo más de la Alegría de las Ballenas!
Por supuesto, todo esto va acompañado de efectos de sonido espectaculares generados por los “resoplidos” que dan cuando salen a la superficie para respirar. Siempre me han asombrado la fuerza y el poder de estos “resoplidos”.




Colas, Aletas y diversión con las ballenas formando un círculo de socialización cetácea.
Y aquí debajo, una actividad llamada “salto espía”, que es cuando una ballena se “para” sobre sus aletas o su cola y saca la cabeza del agua para ver lo que pasa más allá de la superficie.

Togetherness!



En Sudáfrica, el avistamiento de ballenas comienza a temprana edad, ¡sobre todo si mamá y papá también son observadores de ballenas!
Como pueden ver, las ballenas convocan una abundante audiencia al hacer su aparición durante los fines de semana en la carretera que va bordeando los acantilados de la costa.


Lo mejor se lo escuché a un niño cristal de unos cinco años que estaba a mi lado y que, al escuchar los “resoplidos”, le preguntó a su padre: “Papá, ¿qué están diciendo?”.


¡Y, por último, aquí tienen uno de esos círculos mágicos que hacen a veces al jugar!

© 2006-7 Celia Fenn
www.StarchildGlobal.com
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